Actualmente se está elaborando y
discutiendo el plan de ordenamiento territorial de Pasto (POT). Como todos
ustedes saben, esta es una gran oportunidad para el futuro de la ciudad, un
compromiso y una responsabilidad que los ciudadanos debemos conocer, comprender
y manejar a fin de orientar nuestras acciones comunes y programar nuestras
metas y objetivos de cara a interactuar con el entorno natural y artificial o creado,
en que vivimos y que indefectiblemente nos identifica y hace como sociedad.
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| Plaza de Nariño - Foto: PC |
El POT no se trata simplemente de
una disposición de normas, aunque consignadas en documentos, estas son el
resultado último de nuestros pensamientos e intenciones sobre la ciudad y el
territorio, en el establecimiento preciso de unas reglas de juego para la
convivencia, la subsistencia y la construcción de nuestra realidad. Es una
carta de navegación pero no un fin en si mismo.
El POT es ante todo una exposición
de principios de diversas índoles, para establecer el tipo y la forma de ciudad
que deseamos y cómo ésta se presenta en el horizonte cercano y lejano. Es la
formulación de una hipótesis colectiva, multidisciplinaria (economía,
estadística, sociología, arquitectura, urbanismo, ingeniería, ecología,
transporte, etc.) y de mucha complejidad, que requiere de una gran apertura de
pensamiento, un análisis concienzudo y veraz de nuestra situación actual, un
entendimiento de nuestro pasado, pero sobre todo del ESTABLECIMIENTO DE UNA VOLUNTAD POLÍTICA con una clara
intencionalidad para interpretar los hechos y concretar acciones para dirigirnos
a un futuro posible. ES EN OTRAS
PALABRAS LA FORMULACIÓN DE UNA IDEA DE CIUDAD CON UN CARÁCTER, CON UNA VOCACIÓN
Y UN DESTINO.
Es así que entonces las normas
que el POT contiene, no se pueden quedar en una determinación de artículos sobre
el control físico, porque más que comprobar si se cumple o no la norma, lo que
conviene hacer a través de él, es diseñar UN
PROYECTO DE CIUDAD.
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| Calle 16 con Cra. 22 - Foto: PC |
Un proyecto de ciudad que conste
de acciones realizables a través de programas específicos, necesarios,
cuantificables, de trascendencia para la ciudadanía, de mejoramiento de la
calidad de vida, pero ante todo de posibilidades de desarrollo para la gente. Nuestro
territorio y urbe tienen muchas posibilidades y podríamos hablar de diferentes
tipos de proyectos de ciudad de acuerdo a las potencialidades que se expresan
con fortaleza:
- UN ENTORNO NATURAL Y UN PAISAJE ÚNICOS
que han regulado implacablemente nuestra localización, disposición, crecimiento
y que nos otorgan unas posibilidades de aprovechamiento físico y económico
especificas. Una necesidad imperiosa de valorarlos en sus características físicas
y de reintegrarles sus condiciones perdidas o al menos de rescatar las que
aún poseen, con el fin de preservarlas para el futuro de la ciudad. Una
necesidad urgente de educar a la sociedad en cómo mantener y mejorar ese
entorno físico a fin de tener plena
conciencia que sin él, nuestra ciudad perece.
- UNA REGIÓN AGRARIA con productos
alimenticios y recursos naturales de primera calidad, que ya tienen relevancia
mundial con la apertura de los mercados comerciales internacionales. Un interés
prioritario en atender la demanda de los países desarrollados en adquirir
productos especiales, obtenidos de maneras tradicionales, conectadas
directamente a la forma de producción artesanal de nuestros campesinos. Quizás
pensar que de allí puede surgir una ciudad despensa y una vitrina
comercial agraria de carácter internacional.
- UNA CIUDAD CARNAVAL, con artesanos
que manejan maestralmente las técnicas y saberes de las artes populares a
tan alto grado de sofisticación, que los acerca a una expresión de arte
mayor. El evento del carnaval debe tener un rol trascendental en el
funcionamiento y carácter de la ciudad, hasta convertirse en una industria
cultural de interés mundial.
- UNA CIUDAD UNIVERSITARIA, que
congrega a muchas personas del suroccidente del país. La mezcla de
culturas, costumbres y modos de ser, pueden convertirse en un aporte que
impulse nuestra sociedad hacia otras expresiones e ideas.
- UNA CIUDAD DE LA SALUD, con nuevas
instituciones que ven en la región un centro importante de actividades, una
concentración considerable de gente con necesidad de atención, y, que se
encuentra construyendo una importante infraestructura de equipamientos
urbanos. Estos podrían tener mayor trascendencia e impacto en la
estructura física de la ciudad y convertir a la urbe en un destino
importante para la prestación de dichos servicios.
- UNA CIUDAD DE LA CULTURA, donde se
aumenten las posibilidades de acceso de toda la gente a los conocimientos
y las experiencias gratas del pensamiento (la literatura, la filosofía) y
las artes (música, teatro, pintura, escultura, cine, etc.). Importante
crear una red de equipamientos culturales para soportar, acoger, difundir,
proyectar y producir cultura (biblioteca, centro de convenciones,
teatros).
- UNA CIUDAD DE NEGOCIOS, con salida
expedita a la costa, con una integración regional a través del pacifico y
relevante en el comercio internacional. La eliminación de intermediarios
para acortar la cadena comercial de producción-consumo y poder recibir
beneficios directamente. La posibilidad de generar mayores riquezas y de que
estas se queden en nuestra zona.
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| Plaza de San Agustín. Foto: PC |
Tenemos vocación para todo esto y
más, también tenemos el material humano para hacer posible los cambios. Hay que estar preparados para afrontar retos de
otras escalas y transformar de manera considerable la ciudad con la condición esencial
de preservar nuestro entorno.
Estas ideas no son nuevas y
supongo se incorporarán en el nuevo POT. Para hacerlas efectivas hacen falta una
visión de largo plazo, una continuidad en las políticas administrativas, pero
ante todo unos sistemas de gestión eficaces; de lo contrario todas las buenas
intenciones quedaran plasmadas en el papel.